
Sin esperas, desde cualquier dispositivo
Kotoko, de la humilde Clase F, está enamorada de Irie, el estudiante mejor calificado de la Clase A. Después de dos años, reúne valor y le confiesa, intentando entregarle una carta de confesión, pero es rechazada de forma brusca. Irie incluso llega a decir que odia a las chicas tontas (refiriéndose a ella) y ni siquiera lee su carta. Cuando un terremoto sacude Tokio, su casa es la única que resulta dañada. Un amigo del padre de Kotoko aprovecha la oportunidad para ayudar, y en un giro sorprendente terminan viviendo en la casa de Irie.