

¿Y si el fin del mundo tuviera forma de comedia familiar con aires de pesadilla cotidiana? White Noise, la incursión más atrevida de Noah Baumbach en el territorio de la ciencia ficción, juega con ese equilibrio inquietante entre lo absurdo y lo profundo. Con Adam Driver y Greta Gerwig como pareja atrapada en una rutina universitaria que se tambalea tras un "evento aéreo", la película entrelaza humor negro, filosofía pop y una inquietud muy actual sobre el miedo a la muerte —todo con un ritmo que sube y baja como una emisora de radio mal sintonizada.
Lo que hace única a White Noise es su tono imposible de encasillar: es fría y cálida, ridícula y conmovedora, bizarra y familiar. Sorprenderá a quienes busquen algo más que entretenimiento: un film que cuestiona cómo vivimos cuando el peligro suena como un zumbido de fondo. Si os gusta el cine que deja huella entre risas incómodas, esta joya moderna os reclama.
White Noise (Ruido de Fondo) fue filmada en Estados Unidos. Aunque no se especifican las ciudades exactas, la producción se llevó a cabo principalmente en localizaciones norteamericanas, reflejando el estilo y la atmósfera de la obra original en la que se basa.
No, White Noise (Ruido de Fondo) no tiene secuela ni precuela y no forma parte de una saga. Es una adaptación de la novela homónima de Don DeLillo, por lo que su historia es autónoma y no se conecta con otras producciones cinematográficas.
Noah Baumbach es conocido por dirigir varias películas aclamadas como Frances Ha (2012) y Marriage Story (2019). Su estilo distintivo y su enfoque en las relaciones humanas le han ganado un lugar destacado en el cine contemporáneo.
No, White Noise (Ruido de Fondo) no es apta para niños debido a su clasificación R. Esto implica que la película contiene lenguaje fuerte, escenas de violencia y temas que pueden no ser apropiados para un público más joven, por lo que se recomienda la supervisión de un adulto.
White Noise (Ruido de Fondo) tiene una duración de 2 horas y 16 minutos, lo que la convierte en una opción ideal para una tarde de cine o una noche de sofá. Es el tiempo perfecto para sumergirse en su intrigante narrativa.