

En medio del turbulento Chicago de los años 70, Call Jane (Habla con Jane) despliega con mesura una historia real que late con urgencia humana. Dirigida por Phyllis Nagy, esta película combina el rigor histórico con una sensibilidad íntima al seguir a Jane (una contundente Elizabeth Banks), una mujer de clase media que, tras un diagnóstico médico inesperado, se ve abocada a cuestionar las normas de su tiempo. Sin grandilocuencias ni discursos impostados, la cinta explora cómo pequeños actos de solidaridad pueden convertirse en actos de rebeldía silenciosa.
Lo que hace especial a esta obra es su equilibrio: ni maniquea ni complaciente, retrata con ternura y realismo el nacimiento de una red clandestina de apoyo liderada por mujeres. Con la presencia rotunda de Sigourney Weaver y la sobriedad de Chris Messina, la película sorprenderá a quienes buscan dramas con alma y fondo, especialmente a quienes creen que las luchas por los derechos reproductivos son cosa del pasado. No es una película de banderas; es una de encuentros.
La película fue filmada en Estados Unidos y el Reino Unido. Aunque no se especifican ciudades concretas, la producción se llevó a cabo en varias locaciones de estos países, lo que contribuye a la atmósfera de la historia.
Hasta la fecha, Call Jane no tiene secuela ni precuela, y no forma parte de una saga. La película se presenta como una historia independiente que aborda temas sociales relevantes sin conexión directa con otras obras cinematográficas.
Phyllis Nagy, la directora de Call Jane, es conocida por su trabajo en películas como "Carol" (2015) y "Mrs. Harris" (2021). Su estilo narrativo se centra a menudo en temas de relaciones y cuestiones sociales.
La clasificación R indica que la película contiene material que puede no ser adecuado para menores de 17 años. Esto incluye lenguaje fuerte, situaciones de violencia y temas complejos, lo que la convierte en una opción más apropiada para una audiencia adulta.
La duración de Call Jane es de 2 horas y 1 minuto, lo que la hace ideal para una tarde de cine en casa o una noche de sofá. Es un tiempo suficiente para sumergirse en la historia sin ser demasiado extenso.