"En el horizonte se cernía el sol, como un fuego que abrasaba la tierra, mientras Alba y Martín se adentraban en el sureste español en busca de respuestas. Era como si el destino los hubiera llevado a un lugar sin retorno, donde la nostalgia y la melancolía se mezclaban con la esperanza de un nuevo comienzo. En un cortijo aislado, en mitad del desierto, descubrieron una exposición de objetos y muebles que parecían haber sido abandonados por sus dueños, como si fueran testigos silenciosos de relaciones rotas y sentimientos agotados. La explanada estaba llena de reliquias, invitando a reflexionar sobre lo que había quedado atrás y lo que se avecinaba. Con cada objeto, Alba y Martín percibían la urgencia de su viaje, una huida hacia delante que les llevaba a enfrentar el presente y construir un futuro juntos."


