

The World to Come (El mundo que viene) fue filmada en Estados Unidos, concretamente en el estado de Nueva York. La ambientación en esta región ayuda a capturar la atmósfera rural y el paisaje del siglo XIX que caracteriza a la película.
No, The World to Come (El mundo que viene) no tiene secuela ni precuela, y tampoco forma parte de una saga. Es una obra independiente que se centra en la historia de sus personajes sin conexiones narrativas a otras películas.
Mona Fastvold, la directora de The World to Come (El mundo que viene), también ha dirigido otras películas notables como The Sleepwalker (2014) y The Virgin Suicides (producción en la que participó como asistente de dirección). Su estilo se caracteriza por un enfoque íntimo y emocional en las narrativas.
The World to Come (El mundo que viene) tiene una clasificación PG-13, lo que significa que se recomienda la supervisión parental para los menores de 13 años. Esta clasificación indica que la película puede contener algo de lenguaje inapropiado, algunas escenas de violencia y temas emocionales que podrían no ser adecuados para los más jóvenes.
La duración de The World to Come (El mundo que viene) es de 1 hora y 45 minutos. Es un tiempo ideal para disfrutar de una película en una tarde tranquila o para una noche de sofá, perfecta para sumergirse en su intensa narrativa.